27 diciembre, 2007

El haz de palitos



Cierto padre tenía varios hijos, que estaban siempre peleándose entre ellos. Nada de lo que pudiera decir hacía ningún bien, así que trató de pensar en un ejemplo muy impactante que les hiciera ver que la discordia los llevaría a la desgracia.

Un día que las disputas habían sido mucho más violentas de lo normal y cada uno de los hijos estaba cabizbajo, le pidió a uno de ellos que le trajera un haz de palitos. Entonces dando el haz a cada uno de sus hijos por turno le pidió que intentara romperlo. Pero aunque cada uno dio lo mejor que pudo, ninguno lo consiguió.

El padre entonces desató el haz y dio los palos a sus hijos para que los rompieran uno por uno. Consiguieron hacer esto muy fácilmente.

“Hijos míos”, dijo el padre, “¿no veis lo claro que es que si estáis de acuerdo unos con otros y os ayudáis, será imposible que vuestros enemigos os hagan daño? Pero si estáis divididos entre vosotros, no seréis más fuertes que uno solo de los palitos de ese haz.”

La unión hace la fuerza.